La huerta es un ecosistema donde los cultivos se relacionan con el espacio-huerta, con el espacio circundante, y con la infinidad de seres vivos que lo habitan.

¿Por qué aparecen las plagas y/o las enfermedades en nuestros cultivos?

La mayoría de las veces su aparición está relacionada con una inadecuada gestión del suelo, de los espacios y de los cultivos. Con unas sencillas prácticas  se puede evitar que nuestros cultivos sufran plagas y enfermedades importantes:

  • Es mejor diversificar los cultivos que realizar monocultivos: una huerta diversa favorece la existencia también de una fauna y de una flora microbiana en el suelo muy diversa. En medio de esta diversidad hay pocas probabilidades de que un patógeno aumente tanto su población como para producir una enfermedad o una plaga. De hecho, mientras todas las especies compiten sin parar por el espacio y la energía, se produce un equilibrio fácilmente estable.
  • Utilizar variedades locales, que se adaptan siempre mejor al clima y a los suelos del lugar.
  • Evitar mantener los suelos desnudos, porque se erosionan con más facilidad. Además, las radicaciones del sol pueden afectar a los microorganismos del suelo. Para ello, se usan acolchados orgánicos: paja, viruta de madera, etc. (Leer más). También podemos optar por realizar abonos verdes en las épocas en las que la huerta no se va a cultivar (Leer más).
  • Es fundamental mantener la fertilidad del suelo, que es en definitiva la fuente de nutrientes de nuestros cultivos. Para ello:
    • Usar abonados orgánicos, con materiales y cantidades adecuados a las propiedades de  nuestros suelos y a los cultivos que se realizan.
    • Practicar rotaciones en nuestros cultivos, con el fin de que las plantas extraigan nutrientes del suelo de una forma equilibrada. Evitaremos asimismo que una plaga o enfermedad se establezca en el mismo lugar durante largo tiempo.
    • Asociar ciertas plantas: plantas que se complementan en la extracción de nutrientes del suelo, que se fortalecen mutuamente, que tienen ciclos temporales complementarios, que mantienen sano el cultivo, etc. Algunos ejemplos son:
      • Col con haba, guisante o apio.
      • Remolacha  con vainas o alubias.
      • Zanahoria  con puerro, ajo, cebolla.
  •  Conviene favorecer el buen drenaje de los suelos, para evitar exceso de humedad y encharcamientos. Para ello, se hacen aportes de abonos orgánicos, arena silícea, etc.
  • Favorecer que el pH del suelo esté en torno a 7, para que la actividad de los microorganismos del suelo sea máxima, y no existan problemas de disponibilidad de ciertos nutrientes.
  • Conviene trabajar la tierra sólo en tempero, para evitar compactar el suelo, destruir su estructura o disminuir la flora microbiana que vive en él.
  • Limpiar los útiles y herramientas de útiles que hayan estado en contacto con plantas enfermas.

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